El resurgimiento en Los EEUU, de una corriente neoconservadora cada vez más fuerte e influyente, que ha logrado en algunos estados presionar al sistema educativo para retirar las explicaciones científicas acerca del orígen de la vida, derivadas de las primeras teorías Darwinianas, cambiándolas por el sutíl eufemismo para el creacionismo biblíco, de "diseño inteligente"
La politización beligerante del hasta hace pocas décadas omnipotente clero y jerarquía de la iglesia católica española, en contra de cualquier reforma a la realidad social, defendiendo posturas medievales de forma consecuente con las seculares directrices del vaticano, queriendo intervenir en el bloqueo de varias leyes que pretenden extender las garantias y derechos civiles en beneficio de unidades familiares distintas a las tradicionales. La obstinación por imponer la enseñanza católica y no dejarla como lo que debe ser, una elección libre optativa y respetuosa con las demás posibilidades en una sociedad, son temas que cuando menos nos deben alertar de una inquietante tendencia.
Que la sátrapa monarquía Saudí, y algunos de sus vecinos se hayan gastado miles de millones de dólares en fomentar, patrocinar y mantener grupúsculos de fanáticos fundamentalistas que no pueden separar a su Dios del estado, y donde estado y religión se rigen con los mismos códigos, siempre lo hemos visto en occidente con profunda repulsión, y sabemos las nefastas consecuencias que ha traído para la aceptable convivencia mundial.
Pero que eso lo volvamos a ver, sentir y padecer en paises desarrollados, donde gracias a una sociedad aconfesional y laica, se han alcanzado democracias admirables e importantes cuotas de libertad, eso si es para echarse a temblar.
Y el problema no seria tanto si lo hicieran en sus pontificias universidades, magníficos seminarios y prestigiosos colegios de élite, el que quiera pagar para que lo adoctrinen, allá él, el problema es que lo hacen en gran parte con el dinero que el estado les sigue transfiriendo, en cantidades aún escandalosas, a parte de disfrutar de una laxitud fiscal inexplicable, entre otros muchos beneficios, y éste dinero sale del bolsillo de los contribuyentes, que como es apenas lógico, pueden ser animistas, adventistas, musulmanes, agnósticos, homosexuales, madres separadas, solteras con hijos o simplemente haber sido criados en una tradición católica o protestante, y no interesarles en absoluto que las leyes que van a regir sus vidas, su intimidad, su derecho a una educación libre plural, sean dictadas por religión alguna, que quieren que la fé se deje para cada cual, que se dejen para el fuero interno los dogmas y se legisle en función de todos con calidad, sin distinción , discriminación ni absurdos privilegios medievales para ninguna multinacional de la Fé.
Cuando una pequeña parte de los habitantes de este hacinado planeta, se debate cada día entre la posibilidad de seguirse llenando de electrodomésticos, o quejarse mientras tira a la basura cada semana su larga lista de productos caducados y esos son los que están bien...mal estamos. Desde ésta, la última estación, la del tedio paranoide que mira con recelo a la caterva de miserables que ante las fronteras transparentes del miedo y el rechazo, como moscas cada dia se vienen a estrellar. Desde el sitio donde la comodidad envejecida de tanto acumular cosas empezó a extraviar su identidad, instalado en éste lugar donde se respira superioridad asustada y regresión inevitable hacia dentro, buscando quizá lo que habia al glorioso principio, matriculando su libertad y racionalidad a cualquier corriente que pregone la exclusión del diferente y el fín de la inmemorial e inevitable costumbre de mezclar.
La necesidad, la carencia de opciones, ya sabemos agudiza el ingenio, perfecciona el instinto de supervivencia hace de los más afortunados y estructurados seres humanos, pobres dignos, y de los más desheredados y marginados combustible audaz, recursivo, temerario e incansable para alimentar la hoguera homicida del terrorismo, y cambia el sentimiento de pertenencia a la humanidad por un odio y resentimiento con mombres y apellidos en muchas lenguas, que roban recojen o arrebatan los despojos a los que ellos de ninguna manera llegaran.
Podemos argumentar mil discursos, podemos inscribirnos en el partido, el dogma, subvertirnos, contrasubvertirnos, podemos incluso callarnos si no nos ha tocado de forma directa..
Pero se oyen pasos que se acercan, cánticos fanáticos y botas grandes, ya sabemos que nos aprietan, es sólo cuestión de darle una vuelta más.
Estando aún latentes los últimos latigazos del Huracán Wilma, con el trágico y reciente recuerdo de Stan en centroamérica y Katrina en Nueva Orleans en nuestras retinas, después de haber visto que la naturaleza no hace distinción entre paises del "primer o tercer mundo" para sembrar el caos la muerte y la destrucción. En este preciso momento veo que lo único que interesa en los telediarios Españoles es la suerte de sus 3000 turistas en Cuba y la peninsula de Yucatán, y que gracias a Dios, o a Vicente Fox, o al mismo huracán todos estan sanos y salvos. Sin embargo al llegar los primeros aviones que los traen de vuelta a la madre patria, la mayoría viene hablando pestes por lo que tuvieron que vivir, por los 3 ó 4 dias de vacaciones que perdieron encerrados en colegios, hacinados con desconocidos, con poca comida incomunicados sucios...¿por qué gente que vive bien, que no está acostumbrada a sufrir la más mínima necesidad, que está más y mejor informada, como nunca lo estuvo antes la humanidad, se va a meter a una zona con una histórica e inevitable predisposición a sufrir catástrofes naturales de éste y otros tipos?
Qué esperan? exotismo, exhuberancia clima cálido todo el año, precios de risa al cambio pero con el nivel de prevención gestión y organización de Suecia Dinamarca o Japón.
Si eliges pasar tus vacaciones en el caribe, tienes que ser consciente que en el precio van incluidos estos riesgos, y también los mosquitos y la corrupción y la posibilidad de que te timen o te roben y que si hay alguien que debería estar destrozado, indignado y marcado para siempre es la gente miserable, humilde que perdió sus pocas pertenencias y con ellas toda su vida, sin seguridad social ni un estado que los respalde, mientras sepultan sus muertos y sus esperanzas al mismo tiempo en una tierra que ostentando una belleza tan insultante algún precio tenia que pagar.
En cualquier caso si eres de los que prefiere hacer turismo exótico pero con seguridad y nivel del primer mundo, siempre te quedará Las Vegas, con un poquito de suerte podrás encontrar réplicas de Bali sin atentados terroristas, terrazas de hotel con el caribe maya en miniatura, sin huracanes y con camareraas rubias y por qué no al cristo del corcovado de Rio sin favelas ni negritos atracadores.
La primera vez que vi la ciudad de San Petersburgo ( en un documental televisivo) me sorprendieron dos estampas: una. la increíble belleza arquitectónica, sus palacios sus viejos templos ortodoxos, sus canales, puentes y esa atmósfera seductora de una ciudad que aunque en horas bajas, no puede ocultar la huella de un esplendoroso pasado.
Y dos. Me resultaba familiar de forma inexplicable, si tan sólo nunca me lo hubiese mostrado el lonely planet, o si simplemente nunca pueda o quiera ir a visitarla, habria podido recrearla de forma bastante aproximada, y la imagen que tenia en mi cabeza, no dista mucho de las postales televisivas que he podido ver. ¿Por qué?
Gracias a Dostowiesky, a sus mágicas evocaciones en "Las noches blancas" a los desvariados paseos de Raskolnikov, por las estrechas y sombrias calles, sus canales y puentes mientras le consumia la febril angustia homicida, si ya habia estado allí, con Chejov y "su dama del Perrito"
Y también en Dublin, de la mano de Leopold Bloom y Stephen Dedalus en su particular viaje en forma de odisea de un día por el carácter irlandés.
También estuve en Alejandria con Durell, y hasta puedo evocar su exotismo multicultural, su olor a especies y el calor que consume el interior de los amores que nunca podremos tener, En Kenia pisando su rojiza y agreste tierra de la mano de la la baronesa Karen blixen y su perro pania,
En parma con Fabricio Del Dongo, en Paris con Eugenio de Rastiñac y Julien Sorel, en los rincones más sordidos de los angeles siguiendo la pista del infalible detective Marlowe...
Conozco muchos sitios sin haber ido, los podria describir con detalles, y tiene gracia cuando mi economia siempre se ha caracterizado por ser alergica a la simple posibilidad de abundancia,
confieso que soy adicto a la lectura, sin embargo he descubierto que es sólo un sofisma que distrae bajo una falsa "intelectualidad" mi verdadera y escondida pasión... Me gusta viajar, me apasiona la geografía en general y la orografía humana en particular, me pierde intentar comprender por qué somos tan distintos, y a estas alturas del partido, lleno de compromisos y responsabilidades, soy consciente que hay sitios a los que nunca iré, y a otros pocos lograré llegar por mi entusiasta esfuerzo, pero me sostiene pensar que mientras viva, intentaré conocer muchos más, con indiferencia de que las páginas me coincidan después con las editadas por el lonely planet o La national geographic.
Como consecuencia del estreno de la última pelicula del realizador colombiano Victor Gaviría ( La vendedora de rosas, Rodrigo D. No futuro) He sido testigo en diversos foros de la tremenda animadversión que suscita en el común de la gente, la imagen, inocente cruda e implacable de las secuelas aún latentes que ha dejado en la sociedad colombiana el fenómeno del narcotráfico, y por extensión la terrible espiral de violencia por la que ya varias generaciones hemos tenido que abrirnos paso.
Se le critica a Gaviria su fijación por los desheredados, la deseperanza y crudeza de sus historias, pero sobre todo le preocupa al grueso de los espectadores "la imagen que da de nuestro país en el exterior"
Esto me recuerda fenómenos muy parecidos con el cine emergente de paises hermanos, hasta hace muy poco tiempo la mayoria de los argentinos se avergonzaban de sus producciones y criticaban la casi exclusividad de las peliculas en el tema de la dictadura y sus nefastas consecuencias por todos conocidas, entre otras cosas gracias a esos pioneros directores valientes y comprometidos.
Ahora el cine argentino, contrario a la realidad social y económica del país goza de inmenso prestigio y reconocimiento en el exterior, y no propiamente mostrando al 20% de la población que vive bien, la explosión de la crísis coincidió con la irrupción de realizadores jovenes como Campanella o el resurgir de nombres consagagrados como Adolfo Aristarain, entre otros con historias que de forma irónica y sin complejos, se alimentan de esa crísis.
En España todavía hay mucha gente que siente verguenza de su cine, y ni hablar del que se hacia hace 20 años estando en furor la "movida" madrileña, directores como Almodóvar han sido denostados y despreciados por el público por tratarse sus trabajos casi monotemáticos de personajes atormentados, marginales travestis putas y demás parias urbanos de un país que empezaba a salir de su letargo franquista, y no necesitaba, según sus críticos, mostrar siempre lo peor de una sociedad que queria abandonar el subdesarrollo.
Necesitó Almodóvar ser reconocido en todo el mundo para ser tratado con respeto y llenar salas también en España.
Es un hecho, cuando nos acostumbramos a vivír entre la opresión, la barbarie, la miseria, el miedo o la corrupción, perdemos la sensibilidad y empezamos a tratar de sobrevivir mirando para otro lado, pero no por eso la desagradable realidad desaparece, a veces hace falta que alguien la registre la humanice, la eternice, y nos la ponga enfrente de la cara para darnos cuenta que un país no deja de ser miserable ni una sociedad enferma se va a curar tan sólo por que no se conozca en el exterior su peor cara, llega un momento en el que es necesario ver el cuerpo desde afuera, sobre todo cuando todos hemos sido tan verdugos como los que más, aunque sea desde la simple indiferencia.
Tengo una memoria muy buena para las cosas nimias, para los datos absurdos, innecesarios incluso exagerada diría. por ejemplo aprendí a muy corta edad las capitales, rios y montañas de la gran mayoria de paises de la época y aunque muchos se han quebrado en pedazos sus nombres aún permanecen tatuados en mi atlas cerebral. también recuerdo las alineaciones de mis equipos favoritos de infancia y otro cúmulo más de estupideces.
Sin embargo pocas veces recuerdo lo que sueño, debe ser porque generalmente lo hago consciente, mientras trabajo, conduzco y me sumerjo en la cotidianidad de una vida con horarios. cuando llego a la cama es probable que los sueños ya se hayan cansado.
pero de un tiempo para acá sueño mucho con el paradisiáco pueblo clavado en un verde y fértil valle de los andes donde nací, y crecí, y aunque estando despierto ya no logre recordar sus calles y paisajes, quizá en parte por que hace más de 15 años que no voy, o a lo mejor porque me estoy haciendo mayor... paradojicamente las pocas veces que recuerdo mis devaneos oníricos nocturnos lo puedo ver con nitidez absoluta, lo puedo oler y sentir la brisa que bajaba del páramo de puracé directamente a refrescar mis febriles y adolescentes hormonas.
Por qué los seres humanos llegamos a un punto donde
la inmediatez y la rutina diaria se pierden en el limbo como si fueran vivencias arcáicas que nos impiden recordar hasta dónde hemos dejado las llaves,
y por otro lado se empieza a agudizar en el proyector
hipotalámico la película que perdimos cuando abandonamos la adolescencia para hacer "algo de provecho con nuestras vidas"
Es necesario sentir la inminencia de unos pasos que se alejan, de un destino exiliado en la comodidad de lo previsible para recuperar la imagen fiable del lugar que nos dio su cuerpo para que nuestro cuerpo,
tuviera una identidad un sello, un acento y un sueño de salmón que algún dia tendrá que regresar...